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criticas del cine, el hombre de hielo  

Posted by: Nikos in


Un retrato inquietante de la fama gratuita y sus miserias

Se presenta 'El hombre de hielo' con un prodigioso Michael Shannon como villano


El actor estadounidense Michael Shannon, en la presentación de 'El hombre de hielo' en la 69ª edición del festival de cine de Venecia / DANIEL DAL ZENNARO (EFE)
Kafka imaginó en La metamorfosis que un hombre aparentemente normal llamado Gregorio Samsa percibía al despertarse una mañana que le ocurría algo tan amenazante como insólito. Sin conocer las razones su cuerpo empezaba a transformarse. Ese calvario surrealista y progresivo terminaría convirtiéndole en un escarabajo. El protagonista de Superstar, dirigida por Xavier Giannoli, es un señor soltero y solitario refugiado en un trabajo rutinario en el que le acompaña mayoritariamente gente con síndrome de Down. Todo en su existencia tiende al anonimato y a lo grisáceo, pero parece estar razonablemente contento con su vida. Este hombre anodino, bueno e invisible para los demás no constatará que le han salido extremidades y se está transformando en un insecto, sino que al viajar en el metro, pasear por la calle, entrar en un supermercado su presencia levanta un grandioso e inexplicable alboroto. La gente quiere fotografiarse con él, le suplican autógrafos, le muestran su admiración y su amor. Estupefacto y aterrado, no puede entender los motivos de esa repentina fama. Se la debe a Internet. Alguien ha colgado su imagen en la Red ejemplificándole como el representante de tantos seres presuntamente banales. Sin que él haya realizado nada trascendente las redes sociales han creado un mito con su persona, hay millones de seres humanos que se sienten identificados con su personalidad y este sufre esa popularidad demencial como un enloquecido martirio. Los fotógrafos y las televisiones le persiguen. Hay una cadena especializada en realitiesque intentará explotarlo como si fuera una mina de oro, su celebridad atraerá a todo tipo de cuervos mediáticos, publicistas, abogados. Protagonizará debates en televisión tan dadaístas como crueles. También comprobará cómo esas multitudes que le idolatraban empiezan a odiarle y agredirle. Sin comerlo ni beberlo. El pobre desgraciado seguirá sin entender por qué le convirtieron en un fenómeno sociológico ni los motivos de su declive.
La idea de Xavier Giannoli es brillante. También logra que compartas la angustia del ídolo que surgió de la nada y que te inquieten las barbaridades que pueden crear las nuevas tecnologías. Pero a ratos la película no avanza, parece reiterativa. Es mejor el planteamiento que su desarrollo, pero con todas esas limitaciones, deja cierto poso en la memoria y un asco profundo hacia los bastardos mecanismos que utilizan los realities para pillar audiencias.
El actor Michael Shannon es una de las presencias más amenazantes y perturbadoras en el cine de los últimos años. Los espectadores que hayan observado su rostro y su pinta en Revolutionary road, Take shelter o en la magnífica serie de televisión Boardwalk Empire es difícil que olviden a este tipo. No se me ocurre un actor más idóneo para introducirse en la piel y en el cerebro de Richard Kuklinski, un personaje real que trabajó como sicario de la mafia y al que contabilizaron con pruebas más de 200 asesinatos. Sin utilizar bombas ni recurrir a los crímenes múltiples, sino de uno en uno, por encargo casi todos, sin motivos personales. El director israelí Ariel Vromen reconstruye esa personalidad tenebrosa en El hombre de hielo, resaltando la paradoja de que esa máquina de matar también era un padre y esposo ejemplar, alguien preocupado exclusivamente por el bienestar de su amada familia y que logró algo tan raro como mantenerla engañada durante 20 años sobre su verdadera actividad profesional, haciéndoles creer que la prosperidad económica que disfrutaban se debía a sus legítimos negocios. Sobran algunas explicaciones triviales sobre los traumas infantiles con su padre y con su hermano que sufrió el futuro killer, pero el tono realista y sombrío que logra el director te engancha. Y por supuesto, también es imposible distraerte de lo que ocurre en la pantalla cada vez que aparece en ella Michael Shannon, un malo a la altura de los grandes villanos de la historia del cine.
Un hombre que ha ido a hacerse un rutinario chequeo del corazón nota que la desconocida doctora que se lo está haciendo tiene expresión de funeral. Ella le confirma que se siente muy deprimida porque su marido la engaña. Él pone cara de circunstancias. Ella le aclara que la amante de su marido es su esposa. El comienzo de la rusa Izmena es impactante, pero el resto se desliza hacia el disparate, el psicologismo retorcido, la sensación de que no sabe qué hacer en la progresión de su tortuosa historia, un retrato que roza lo grotesco sobre las complicadas relaciones entre hombres y mujeres. Igualmente contiene algunos inconcebibles ataques a la lógica. Se supone que debido a las condiciones climatológicas: observando los guantes, bufandas y abrigos que llevan los personajes esta historia se desarrolla en el gélido invierno ruso. Por lo tanto, aunque al guion le convenga la muerte de los amantes, resulta inverosímil que los cuerpos desnudos de estos se precipiten al vacío porque han decidido no practicar su fogoso coito en la habitación del hotel sino en su terraza. Ni la desmedida audacia que crea la pasión sexual te puede hacer creer que andes haciendo piruetas eróticas sin ropa y a 20 grados bajo cero cuando dispones de techo y cama. No es el único y gratuito disparate que se le ocurre al director Kirill Serebrennikov.

AMANTES, VICENTE ARANDA  

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AMANTES, VICENTE ARANDA

Madrid, años 50. Después de concluir el servicio militar Paco (Jorge Sanz) intenta labrarse un futuro y casarse con su novia Trini (Maribel Verdú), quien trabaja como criada para un comandante (Enrique Cerro) del cual su novio fue asistente.
Paco alquila una habitación en casa de una joven viuda llamada Luisa (Victoria Abril), con quien iniciará una apasionada relación sexual.

El incumplimiento de las previsiones que alguien abriga respecto a un objeto o un acontecimiento determinados, no siempre constituye un suceso desgraciado: “Amantes” estaba destinado a ser, en un principio, un episodio más de esa excelente serie televisiva –promovida, y emitida, por Televisión Española- que, bajo el título de “La huella del crimen”, recogió una selección de los más escalofriantes hitos de la leyenda de la España negra. Pero, a la vista del material rodado y montado, tanto su director, Vicente Aranda, como su productor, Pedro Costa, consideraron seriamente la posibilidad de “trasladar” su distribución al circuito cinematográfico, previo paso por la Berlinale.
El campanazo fue espectacular: “Amantes” triunfó por todo lo alto en la capital alemana (además, “tocó pelo”, gracias al Oso de Plata a la Mejor Actriz con que se alzó Victoria Abril), y alcanzó un sonadísimo éxito tanto de público como de crítica. Pero, no por casual, tendríamos que considerar este triunfo como injusto: “Amantes” es, sin ningún género de dudas, una de las mejores películas españolas de los últimos veinte años; una producción perfectamente homologable a cualquiera de ámbito internacional que se mueva en sus mismo parámetros; y una demostración evidente de que comercialidad y calidad no tienen por qué ser conceptos excluyentes en su relación con un mismo film.
“Amantes” es una película fuertemente “española”; al fin y al cabo, su trama se desarrolla en un momento histórico, el de la posguerra, y en un ámbito geográfico, el de la España profunda, ya sea capitalina o rural, perfectamente identificables (y mil y una veces llevados a la pantalla -hasta constituir casi una suerte de subgénero del cine hispano-, aunque quizá en muy pocas ocasiones con tanta brillantez formal como en ésta); pero toca unos temas, y despliega unas tramas, tan universales que, sin perder tal seña de identidad, es capaz de trascenderla y elevarse como una fantástica muestra de híbrido del mejor film-noir –aderezado con unas gotas de sexo nada elíptico, por cierto- y la más macabra tragedia amoroso-costumbrista. Y no, no se trata de una acumulación abigarrada: todos los elementos se despliegan, y engarzan, con naturalidad, hallando su ubicación clara en una narración lineal y sin la más mínima complejidad estructural.
“Amantes” también es una película claramente de autor; del suyo, de Vicente Aranda: en “Amantes” encontramos todos los rasgos que configuran el tan particular universo fílmico del director catalán, sus gustos, sus querencias, y todo aquello que viene constituir referente de su personalísimo estilo.
Pero, eso sí, tamizado, como con sordina: no en vano, terminan imponiéndose sobre el tremendismo y el sexo explícito al que antes se aludía –que también los hay: en la ciega determinación de los personajes en pos de sus pretensiones, por ejemplo-, otros elementos, como la atmósfera de miseria física y moral que lo inunda todo (y que tan bien plasmada queda gracias a unos magníficos trabajos tanto de dirección artística –ya sea en interiores o en exteriores- como de iluminación –esa luz mortecina y grisácea que da un color apagado tremendamente propio-), o un dibujo de personajes plagado de matices y recovecos.
Personajes muy vivos, que, desde unas constantes de carácter bien definidas, evolucionan y se van posicionando en función de los avatares de la historia, hasta descolocarse y descolocar al espectador, de forma abrumadora: algo inevitable cuando la trama va a terminar desembocando en un final tan amargo como trágico.
Y, para dar vida a tales personajes, un trío protagonista de muchísimos quilates, no tanto por sus calidades individuales –si exceptuamos el caso de Victoria Abril- como por la extraordinaria química que surge entre ellos, fruto de un excelente trabajo de dirección de actores: tanto Jorge Sanz (ese Paco inocente y lerdo, cuyo único motor existencial parece ser la expectativa de poner su miembro viril; por ahí, precisamente, terminará perdiendo la cabeza...) como Maribel Verdú (su Trini, la fregona que, por amor, venderá su alma al diablo y su virgo y sus ahorros al peor postor, en una clara demostración de que cualquier pragmatismo se termina yendo al traste cuando juega sus cartas en la mesa equivocada) consiguen prestaciones muy superiores a las que, a tenor de sus trabajos precedentes, hubiera cabido esperar de ellos, y demuestran una madurez y capacidad poco acordes con su bisoñez. En cualquier caso, prestaciones suficientes para alcanzar el nivel en el que se mueve ese monstruo de la interpretación (aquí, además, en estado de gracia) que es Victoria Abril: su caracterización de Luisa, una mantis religiosa que convierte a un muñeco en un guiñapo con sólo un par de pasadas por su cama, pero que, a pesar de ello, termina siendo, presa de un efecto boomerang, la víctima de todas las trampas (la suya, en lo amoroso, y la de sus compinches, en lo “profesional”), un juguete roto y desvalido, constituye toda una lección de creación de un personaje, y lo convierte, junto a los de sus compañeros de reparto, en el vértice más brillante de un triángulo tan mortífero como espectacular (espectacular, sí, pese a lo sórdido del ambiente que les rodea).
“Amantes” es un excelente thriller criminal, pleno de tensión y desarrollado sobre una progresión narrativa precisa y metódica; “Amantes” es un magnífico drama sentimental, plagado de pliegues escabrosos y meandros a cuyo borde es peligroso asomarse; y “Amantes” es un extraordinario retrato social y costumbrista de una España, la de posguerra, que ofrece pocos resquicios a una memoria sentimental con una mínima pizca amable.
En definitiva, una gran película, de las que se ven muy de tarde en tarde y que, por tanto, hay que disfrutar con total regocijo en todos y cada uno de sus matices, que son muchos y variados, tal es su riqueza de formas, fondos y registros. Formidable

VOCABULARIO
Labrarse                                  Hacer, preparar o causar algo gradualmente:
labró la ruina de su padre.               
Comandante                           Στρατηγος
Abrigar                                    προφυλάσσω, σκεπάζω, έχω, Tener o albergar ideas o afectos:
abriga buenas intenciones.
Escalofriantes                         ανατριχιαστικός
hitos                                        ορόσημο
Campanazo                                       καμπάνα
Tocó pelo                                έχω επιτυχία
Sonadísimo (sonado)              πασίγνωστος, φημισμένος        
Desplegar                                 ξεδιπλώνω
Trascender                              Empezar a ser conocido o sabido algo que estaba oculto:
trascender una noticia.
Aderezado                               στολισμένος, φτιαγμένος  Condimentar los alimentos para darles sabor: aderezó la ensalada con aceite y vinagre.
Arreglar, componer, adornar:
aderezó los caballos para la feria. También con valor reflexivo:
aderezarse para una fiesta.



Abigarrar                                 ανακατεύω, αναμιγνύω
Aplicar o mezclar varios colores mal combinados: no me gusta abigarrar las paredes.
Juntarse o amontonarse elementos varios y heterogéneos:
una gran multitud se abigarraba a las puertas del teatro real.

Engarzar                                 ενώνω σε αλυσίδα
Tamizar                                   κοσκινίζω / Pasar algo por el tamiz:
tamizó la harina con la levadura.
Transparentar o suavizar la luz a través de un filtro:
el color de la pantalla tamiza mucho el brillo.
Sordina                                   αντικείμενο που μαλακώνω τον ήχο
Tremendismo                         Corriente estética desarrollada en España en el siglo xx que se caracteriza por la exagerada expresión de los aspectos más crudos de la vida real.
Explícito                                 ξεκάθαρο, φανερό
Aludir                                      αναφέρομαι
Pretensiones                           φιλοδοξίες
Inundar                                   πλημμυρίζω
Plasmar                                   δίνω μορφή, δημιουργώ, φτιάχνω
Mortecina                               αμυδρός (φως)
Plagado de matices                 γεμίζω, καλύπτω με χροιές


Recovecos                               γυρίσματα, στροφές, σκοτεινά σημεία/ Vuelta o entrante que se forma al cambiar de dirección:
mi casa está en ese recoveco que hace el final de la calle.
Rincón escondido:
los ratones se ocultaban en un recoveco del sótano.
Aspectos poco claros del carácter de una persona:
me gustaría que fuera más abierta,creo que tiene demasiados recovecos.
Rodeo al hablar: déjate de recovecos y ve al grano.

Constantes                              κάτι που επαναλαμβάνεται, μοτιβα
Avatares                                  αλλαγές, δυσκολίες,/ Los avatars de la vida
Abrumador                              καταλυτικός, ενοχλητικός, αγχωτικός
Que agobia o preocupa en exceso:
trabajo abrumador.
Total, aplastante:
derrota abrumadora.

Desembocar                            καταλήγω
Quilates                                  καράτια /Grado de perfección de cualquier cosa no material. Más en pl.:
los quilates de la virtud.
Lerdo                                       αργόστροφος
Fregona                                   σφουγγαρίστρα
Virgo                                       παρθενιά    
Postor                                     πλειοδότης

Ir al traste                                οδεύω στην καταστροφή
A tenor de                               σύμφωνα με
Precedente                              προηγούμενος
Acordes con                            σύμφωνα με
Bisoñez                                   απειρία                           
Mantis                                     μάντισσα, είδος ακρίδας (αλογάκι της παναγιας)
Guiñapo                                  κουρέλι
Compinche                              συνεργός
Reparto                                   διανομή (ρόλων)
El vértice                                κορυφή
Mortífero                                 θανατηφόρος
Sórdido                                    ρυπαρός, μίζερος, φτωχός
Pleno de                                  γεμάτος
Escabroso                               δύσκολος, τραχύς, σόκιν, με σεξουαλικό υπονοούμενο
asomarse                                 σκύβω
retrato                                     πορτραίτο
resquicios                               άνοιγμα, σχισμή, πιθανότητα
pizca                                       πρέζα, δόση
regocijo                                   χαρά, ευχαρίστηση